June 14, 2021

“Con Duras, pasé de la aversión a la pasión”

Benoît Jacquot ha optado por adaptarse Suzanna Andler, obra poco conocida de Marguerite Duras por, explica, la tensión y el misterio que esconde.

¿Cuáles son sus primeros recuerdos de Marguerite Duras?

La descubrí por primera vez como lectora de Caballitos de Tarquinia o Marinero de Gibraltar (Gallimard) en la década de 1960. Lo odiaba. Me pareció el colmo de la literatura elegante y educada, adorada por una especie de aldea de intelectuales con los que yo no tenía ninguna conexión. No cabía duda en esta repulsión también una especie de misoginia adolescente. Fue cuando se convirtió en cineasta con La música (1967) que lo reconsideré. Rivette y la gente de Cuadernos de cine había defendido la película que se encontró con una cierta adversidad comercial y crítica. Fui a verlo al revés y me atraparon. Volví a los libros después de este desvío por el cine. Y pasé de la aversión a la pasión.

Y luego la conociste …

Entonces era un joven asistente de dirección. Entre mis compañeros, como dijimos en su momento, uno de ellos, que había trabajado con Duras y se preparaba para hacerlo nuevamente para su película Nathalie Granger (1972), se ofreció a reemplazarlo, sabiendo que lo envidiaba por haberla asistido. Fui a la rue Saint-Benoît, donde vivía ella, en París, y llamé a su puerta. Rápidamente nos hicimos amigos. Así que no solo Nathalie Granger, pero entonces La mujer del Ganges (1974) y Canción de la India (1975). Al prepararCanción de la India, Comencé a escribir mi primer largometraje, El músico asesino (1975), en su casa de campo en Neauphle-le-Château [Yvelines].

Dijiste que ella te “delegaba el cine”. Qué significa eso ?

En el set, ella estaba allí. Ella miró. Le traduje, al lenguaje Durassiano, el lenguaje del cine, ese lenguaje técnico que ella odiaba. Le hice algunas sugerencias. Tenía un verdadero apetito por la sorpresa … Esperaba sorprenderse o desconcertarse por lo que podía ver al día siguiente durante la proyección de los juncos. Si no le gustaba, empezaríamos de nuevo, como sucedió con El barco de la noche (1979). Ella me llamó su brazo derecho.

¿Por qué eligió precisamente “Suzanna Andler”, una obra de teatro poco representada que no le gustó?

Quería regalarme un texto para que pudiera hacer una película con él. Sin duda me reprochó implícitamente no haberlo hecho ya. Ella estaba un poco molesta. No creía que fuera la cola de una pera. Ella sugirió que me adaptara Las diez y media de la noche en verano, un texto de 1960 que Jules Dassin había dirigido en 1966 con Melina Mercouri y Romy Schneider. Pero eso no me atrajo mucho. Le dije: “Yo, lo que me gustaría filmar es Suzanna. Ella respondió: “Si me prometes que lo harás, adelante, tómalo”. Fue un año antes de su muerte, en 1996.

Te queda un 40,27% de este artículo por leer. El resto es solo para suscriptores.

try this