June 15, 2021

“Levantarse por menos de 800 euros es un insulto”

“AESH enojado / niños, escuelas, padres, en problemas” o “Levantarse por menos de 800 euros es un insulto”. En los carteles, el jueves 3 de junio, se lee la exasperación de los acompañantes con discapacidad (AESH) que acudieron a escuchar, por tercera vez desde principios de año, su harto cerca del Ministerio de Educación Nacional, en París. Varias otras movilizaciones tuvieron lugar en toda Francia.

Pequeñas manos de la escuela inclusiva, en su mayoría son mujeres en la procesión parisina y en la profesión. A nivel nacional, las AESH son 110.000, o el 10% de la fuerza laboral educativa nacional. En el cargo desde hace dos años, Carole [qui a souhaité garder l’anonymat] no puede estar satisfecho con su salario de 737 euros netos al mes. “Si no fuera por las ayudas estatales, me sería imposible llegar a fin de mes”, testifica el cuarentón, que acumula otro trabajo además de su contrato de veinticuatro horas semanales pagadas al salario mínimo.

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Una situación compartida por muchos de sus compañeros, que se ven obligados a tener múltiples puestos de trabajo. “Pedimos que estos contratos se consideren a tiempo completo para tener una remuneración digna”, afirma Manuel Guyader, representante de SUD-Educación en la academia de París. Un aumento salarial que también mejoraría la calificación de la profesión de AESH, cuyas necesidades siguen siendo importantes. En total, 385.000 niños con discapacidad se han alojado en clases ordinarias desde el inicio del año escolar 2020.

Necesidades de entrenamiento

Además de esta retribución por debajo de la línea de pobreza (1.063 euros, o el 60% del nivel de vida medio), Sanae recuerda que “La precariedad también afecta a los contratos laborales”. Originario de La Courneuve, en Seine-Saint-Denis, este colaborador trabaja desde 2018 y todavía tiene un contrato de duración determinada (CDD), con un salario de 867 euros al mes. “Nunca sé si me renovarán, es incertidumbre cada vez”, testifica esta mujer acompañada de su colega. Después de ocho años de CDD a tiempo parcial, Alexandra acaba de firmar un contrato indefinido (CDI), también a tiempo parcial. “El tema es nuestro lugar dentro de la educación nacional, debemos tener acceso al mismo estatus que los docentes”, insiste el treinta y tantos.

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