June 19, 2021

“Joe Biden persigue sin vergüenza la guerra comercial y tecnológica de Trump”

Unas horas antes de volar a Europa, el miércoles 9 de junio, Joe Biden firmó un decreto cancelando la prohibición de las plataformas TikTok (compartir videos cortos), WeChat (mensajería, pago en línea, etc.) y otras ocho aplicaciones. La medida fue decidida en 2020 por Donald Trump, e inmediatamente suspendida por los tribunales, con el argumento de que estas subsidiarias de los gigantes chinos Bytedance y Tencent corrían el riesgo de poner en peligro la seguridad nacional. Acusaciones de espionaje que estas firmas siempre han rechazado.

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Esto no debe verse como angelicismo o relajación frente a Beijing, incluso si no ha asumido la idea acariciada por su predecesor de ceder “Tiktok USA” a una empresa estadounidense. Al asumir el cargo, Biden recordó que China es un adversario sistémico en valores, comercio y tecnología. También le dio a la administración cuatro meses para evaluar si estas aplicaciones de software conectadas “Puede presentar un riesgo inaceptable para la seguridad nacional de los Estados Unidos y el pueblo estadounidense”, explicó la Casa Blanca.

Inteligencia artificial

Si Biden da la espalda a la política anti-climática de Trump, perseguirá sin vergüenza la guerra comercial y tecnológica, cuyo resultado determinará el poder dominante en el siglo XXI. Ha tomado medidas para fortalecer las cadenas de suministro del país. Y la decisión sobre las aplicaciones de TikTok y WeChat había sido precedida el día anterior por la adopción de un texto importante.

Con el apoyo de los republicanos electos, el Senado votó un plan de $ 190 mil millones (156 mil millones de euros) para apoyar la investigación y el desarrollo (I + D) en sectores de vanguardia como semiconductores (54 mil millones), inteligencia artificial y computación cuántica, donde China ha alcanzó o incluso superó a la principal potencia económica. Preocupado por la demora de Estados Unidos en estos sectores sensibles y estratégicos, Biden dio la bienvenida a un texto que debería permitirle “Mantener su posición como la nación más innovadora y productiva del mundo”.

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En nombre de un “Estados Unidos primero” que tampoco negó, Biden también sostiene firmemente el listón de los nuevos aranceles aduaneros impuestos por la administración Trump a China y, a veces, a Europa. No se trata de debilitar, sino de fortalecer la “Buy American Act”, que favorece a las empresas estadounidenses que compiten en contratos públicos. Tampoco renunciar a llevar la mano izquierda a China, y más ampliamente a Asia, en bienes tan imprescindibles como chips, principios activos farmacéuticos, tierras raras o baterías de automóvil. Y hace unos días, el presidente amplió la lista de empresas relacionadas con el ejército chino en las que los estadounidenses tienen prohibido invertir. Todos los días, Biden niega el apodo de «China Joe» que su adversario se había pegado a él por su supuesta complacencia hacia el Reino Medio.

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