June 15, 2021

las quiebras amenazan, el estado procrastina

¿Quién debería pagar las posibles quiebras de los operadores turísticos? ¿A sus compañeros, a los viajeros oa todos los contribuyentes franceses? Esta es la ecuación a la que se enfrenta el gobierno, pronto al pie de un muro de 1.500 millones de euros: el de los activos de los turoperadores. Un muro que se levantará al inicio del curso escolar y que podría hundir a las agencias y, por extensión, a su principal fondo de garantía, ya arruinado por la quiebra de la empresa Thomas Cook.

La fecha límite, oficialmente, no preocupa al estado; pero su posición de espera preocupa al sector, que teme un efecto dominó y un daño duradero a su credibilidad. La amenaza nació el 23 de septiembre de 2019. Ese día, el británico Thomas Cook, pionero de dos siglos de viajes organizados, asombró al mundo del turismo al declararse en quiebra. Deben ser repatriados unos 600.000 viajeros, incluidos 11.000 clientes de la filial francesa. La Asociación Profesional de Turismo Solidario (APST), principal fondo de garantía para los operadores turísticos, incluido Thomas Cook, debe compensar u organizar el viaje de 41.000 turistas abandonados.

Artículo reservado para nuestros suscriptores Leer también Las causas de la quiebra del turoperador Thomas Cook: deuda, competencia, Brexit

A diferencia de los billetes de avión, los viajes organizados o “paquetes” – vuelo y alojamiento, por ejemplo – están garantizados en caso de incumplimiento del proveedor, según una directiva europea transpuesta en Francia en 2018. La operación podría costar hasta 42 millones de euros, la mitad de los cuales Aún no se ha pagado: la APST está a la espera del silbato del liquidador de Thomas Cook, que cree que debería intervenir en las próximas semanas. La suma representa casi tres años de aportes para la asociación, que nunca había tenido que gestionar un desastre de esta magnitud.

Soporte respiratorio

Agravante -y prueba, según sus detractores, de su ligereza: la garantía ofrecida por Thomas Cook France fue solo un depósito de la empresa matriz, considerado inutilizable por los tribunales británicos. Y la quiebra se produjo al finalizar el contrato de reaseguro suscrito por la APST. AXA, que iba a hacerse cargo, rescindió el contrato el día en que Thomas Cook quebró. Desde entonces, la APST ya no ha encontrado una aseguradora que comparta los riesgos.

Si bien algunos actores del turismo aprovecharon el verano de 2020 para poner su dinero en efectivo, este no fue el caso de los operadores turísticos, cuya actividad siguió siendo marginal.

La caída del histórico tour operador ha vaciado las reservas acumuladas en los últimos años por la asociación. La venta de su lujosa sede parisina, a tiro de piedra del Arco de Triunfo -más de 20 millones de euros-, la ausencia de una pérdida notable en 2020 y el aumento del 30% de las cotizaciones le permitirán resolver el caso Thomas Cook. Pero la ola de quiebras nacida de la pandemia Covid-19 aún está por llegar. Luego de varios meses de incertidumbres, el Estado autorizó a la APST a continuar su misión, a pesar de la ausencia de los ratios prudenciales necesarios.

Te queda un 70,33% de este artículo por leer. El resto es solo para suscriptores.

check my blog